
Esta semana el presidente Obama dio a conocer al mundo su decisión de que Estados Unidos ingresara nuevamente a dicha institución, después de haber salido, gracias a una de las tantas polémicas medidas tomadas en el anterior gobierno.
Como muchas decisiones que fueron tomadas en el gobierno Bush, el presidente norteamericano Barack Obama muestra una vez más sus intenciones de resarcir los daños ocasionados por estas polémicas medidas.
Esta vez Obama intenta recuperar el lugar que el país había ganado en la comisión veedora de la Declaración de los Derechos humanos de la ONU, el cual surgió impulsado por Eleanor Roosvelt, esposa del ex presidente de ese país, Franklin Delano Roosvelt, y quien se caracterizó por su activa participación en la conformación de diversas instituciones en pro de los derechos humanos, entre ellas y como una de las más importantes, la ONU.
Durante el gobierno Bush, E.U. anunció al mundo su salida de dicho consejo, argumentando que no admitía en el mismo la presencia de países como Cuba y China, que tenían activos regímenes internos altamente privativos de las libertades democráticas y de la vida de sus ciudadanos. Sin embargo, el imparable Obama, que cada día aumenta su popularidad y sorprende al mundo con noticias conciliadoras y contrarias a medidas restrictivas del anterior período, decidió poner fin a la ausencia estadounidense en dicho consejo. Bajo la nueva política de Estado caracterizada por la multilateralidad y con ánimos de recuperar relaciones internacionales positivas y constructivas, la embajadora de ese país ante las Naciones Unidas, Susan Rice anunció la noticia.
Definitivamente la Era Obama empezó muy bien el camino para “reconciliar” a Estados Unidos con el mundo. Bien manifestó en su discurso de posesión que, durante su período, la primera potencia mundial recuperaría su lugar internacional como auténtico líder, más allá de ser simple protagonista.
También para el mundo es una gran noticia. En momentos de tensas relaciones internacionales, se recibe con beneplácito el esfuerzo en conjunto de los países pertenecientes a la ONU, por concertar decisiones favorables y solidarias a través de organismos como éste, tan importantes para la conservación de la paz mundial.
Con esta medida de Obama, sólo debemos seguir esperando nuevas y excelentes iniciativas para que Norteamérica continúe recuperando cada vez más una imagen favorable ante el mundo, y dando muestra de sus nuevas intenciones de limar asperezas y sostener contactos diplomáticos, humanitarios y sociales con diversas naciones.
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